Irvine Welsh presenta en primicia en la Feria del Libro de Málaga la secuela de ‘Trainspotting’, que retrata el «miedo a no ser amados»

May 10, 2026 | Autores, Editoriales, Feria Libro, Málaga | 0 Comentarios

El autor escocés enfrenta la amistad y el amor al dinero y el poder en el ocaso de la era Thatcher en ‘Hombres enamorados’, que llega a las librerías el próximo miércoles

«Las redes sociales son más tóxicas que la heroína», sostiene el autor

«Me arrestaron a los ocho años por jugar al fútbol en un lugar inadecuado; fue traumático para esa edad», confiesa Welsh

«¡Mi español es muy malo, lo siento!». Con esta disculpa cómplice, el escritor escocés Irvine Welsh (Edimburgo, 1958) arrancó este sábado la presentación de su última novela, ‘Hombres enamorados’, de la que habló en primicia en la 55ª Feria del Libro de Málaga (FLM), donde los lectores ya han podido adquirir y leer la secuela de la mítica ‘Trainspotting’ (1993), que no llegará a las librerías españolas hasta el próximo miércoles 13 de mayo. El autor regresa así a los personajes que lo lanzaron al estrellato hace tres décadas con una historia que explora la madurez de los icónicos Renton, Spud, Begbie y Sick Boy en el ocaso de la era Thatcher.

Media hora antes de su intervención, todavía llovía en el Paseo del Parque, aunque eso no impidió que, a la hora señalada, saliera el sol y se llenara el Recinto Eduardo Ocón para escuchar la charla de Irvine Welsh con el editor y traductor Carlos Pranger. Pese a su fama de autor de «drogas y violencia», ‘Hombres enamorados’ retrata a sus singulares personajes desde una perspectiva «más profunda: la ternura y el miedo a no ser amados». Para el autor, la conexión humana surge del amor y el arte, pero el sistema —basado en la «necesidad de dinero y poder»— impone «demasiados obstáculos».

Sobre la amistad masculina que planea en ‘Hombres enamorados’, Welsh reflexionó sobre cómo ha cambiado la expresión del afecto. «Cuando tenía 50 años, los hombres solo se abrazaban en competiciones deportivas; ahora parece que lo hacen todo el tiempo», bromeó, vinculando este cambio al declive del patriarcado. Y afirmó que aunque su literatura esté llena de rabia y frustración, consideró que es una respuesta a un sistema que nos empuja a «jodernos la vida» para luego intentar reconstruirla.

Los escenarios del Edimburgo de su infancia y juventud vuelven a estar presentes en esta novela sobre la vida de los barrios obreros y deprimidos económicamente por la crisis, donde se crió el propio Welsh. No obstante, el autor de ‘Los cuchillos largos’ consideró que tuvo una infancia privilegiada, ya que «tenía mi propia habitación y no muchos niños podían tenerla donde vivía». El escritor también explicó que el arte formó parte de su educación familiar, aunque recordó un pasaje infantil que le marcó. «Me arrestaron a los ocho años por jugar al fútbol en un lugar inadecuado; me amonestaron y fue traumático para esa edad», reconoció Irvine Welsh, que, una vez superado, también le sirvió aquel episodio para «volver al colegio chuleando».

El «zoo» de las redes sociales

En su charla, Irvine Welsh también hizo una aguda crítica al uso de la tecnología. Dejó claro que «las redes sociales son mucho más tóxicas que la heroína; están constantemente ahí y es más fácil recaer». En este sentido, el escocés destacó la paradoja que supone que, en un mundo hiperconectado, los usuarios de Facebook y otras plataformas son como «osos polares en un zoo que parecen estar juntos pero cada uno está a lo suyo», denunciando una soledad individual disfrazada de comunidad.

Un ámbito en el que también incluyó la Inteligencia Artificial, a la que el autor de ‘Hombres enamorados’ definió como una «máquina que te está diciendo lo que pensar y decir» y que priva a las personas del «contexto». Una crítica para la que tenía su propio antídoto: «Es más enriquecedor llegar al conocimiento a través de la lectura y el estudio», invitó rodeado de miles de libros en el Paseo del Parque de Málaga.

Preguntado por si volviera a tener hoy día 20 años, el escocés lo tuvo claro: «No me gustaría porque falta mucha libertad». Y puestos a imaginar cómo sería el joven Welsh en la actualidad confesó que también claudicaría ante el imperio de los móviles. «Seguramente sería un rebelde en algún grupo underground o alguna banda de música, pero también estaría enganchado al teléfono grabando vídeos de autobuses para TikTok porque el sistema es horrendo», aseguró con ironía.

FOTOS: Carlos Díaz